Historias de Consumidores y Empresas Sostenibles

marzo 15, 2020

Hace tiempo he querido escribir estas palabras, así que para abrir e inaugurar este espacio, decidí contarles una historia, como me gusta contarlas.

Antes de empezar, quisiera saber ¿cuántos de ustedes, han salido a comprar un computador, un celular o hasta una chaqueta últimamente?, y ¿Cuántos han revisado el trabajo justo, la huella hídrica o la huella de carbono de dicha compra antes de hacerla?, me gustaría ver sus comentarios abajo.

Yo lo hice hace tiempo, en ese momento decidí ser una compradora más responsable, no solo para adquirir un producto dentro de mi presupuesto, de alta calidad, sino además uno que incluyera atributos que demostraran el interés de su productor en la conservación ambiental y en el trabajo justo.

Empecemos por acá entonces. ¿Atributos sostenible? Hay algunos datos muy generalizados de la industria textil por ejemplo, pero que usaré de referencia ¿sabían que se requieren 2900 litros de agua para fabricar una camiseta de algodón? Esto sin contar el agua consumida en su lavado durante su uso, y el agua de procesos de reciclaje si llega a uno. ¿O habían escuchado de la explotación laboral comúnmente asociada a este sector en los países en desarrollo?

Estos temas me han impulsado a averiguar un poco más antes de comprar productos asociados a altos impactos ambientales y sociales como electrónicos y ropa, pero la tarea se ha hecho altamente compleja. Por un lado, el personal de las tiendas y almacenes poseen poco o nada de información de las características que los productos pueden poseer al respecto. No hablo solo de que no haya productos con ciertos atributos positivos en estas dimensiones, he visto computadores con sellos energéticos o de reciclabilidad, pero que en el momento de confirmar o saber más de ellos, se pierde la información en el proceso de venta. Aquí una gran brecha entre el consumidor interesado y la empresa.

Por otro lado, es altamente confuso entender información alrededor de la sostenibilidad de los productos. La misma, desde la base conceptual es muy compleja, la sostenibilidad incluye valores sociales, económicos, culturales y naturales, que deben integrarse en un proceso de producción, venta y postconsumo, trazable, claro y evidenciable a través de todo su ciclo de vida. Por ello, la transparencia, no solo de la empresa, sino de todos los medios de información accesibles a dicha comunicación, aún no es tan TRANSPARENTE para entender claramente y comparar marcas, productos o servicios bajo estos criterios de compra.

Por un lado, más empresas están dispuestas a reportar su sostenibilidad, esto es un asunto global, de banca, de inversión y de gobernabilidad. Si quieren pueden leer más del Sustainability Dow Jones o de los informes GRI, cada vez más integrados por las corporaciones que buscan reportar la sostenibilidad empresarial. Pero, aun son elementos altamente técnicos, poco accesibles y no tan integrales como se desearía, para poder usar como fuente de información de la sostenibilidad de un producto o servicio. Por ejemplo, una vez intenté usar la valoración que da Greenpeace a los electrónicos por sus atributos en ahorro de agua, energía generación de residuos, etc. La primera sorpresa fue que muchos de los electrónicos valorados no estaban disponibles en el mercado local, la segunda, es que se califican los modelos de los productos, pero en si las marcas no, la misma empresa puede poseer modelos altamente calificados como modelos de baja calificación así además, los mejores calificados estaban fuera de mi presupuesto, existe aún un fuerte lazo entre sostenibilidad y alto precio, el cual además hace excluyente el consumo responsable, un tema que trataré en una futura reflexión, pero que dejaré en mención para alimentar la presente.

Siguiendo con mi búsqueda de claridad sobre la sostenibilidad de ciertas empresas, he revisado los informes de responsabilidad corporativa que usualmente son los mecanismos más completos de comunicación abierta de los impactos de las empresas. Fuentes muy interesantes, pero que también se vuelven en documentos altamente extensos, poco comparables y aún en mejora de un proceso de trazabilidad y transparencia, si, estos pueden ser en un futuro una fuente, pero actualmente requieren mayor control y filtro, así como una fuerte educación del usuario final para su entendimiento.

Entonces,  continuando con mis opciones de información, se hace una búsqueda google, yo la hice cuando iba a adquirir una chaqueta de marca, busqué en diferentes webs de ropa justa el estado de las marcas populares que usualmente se encuentran acá, pero todo ello carecía de información actualizada y de datos claros para entender si dichas empresas cumplían o no con unos estándares mínimos de trabajo justo, especialmente cuando vemos en sus etiquetas que provienen de países altamente vulnerables en el cumplimiento de derechos humanos. Y no, no es solo de optar por no comprar ropa de estas marquillas, especialmente cuando es cada vez más la presencia de productos en el mercado de productos extranjeros y cada vez menos nacionales. Yo trato de comprar algo hecho en Colombia siempre, especialmente de la industria textil que siempre ha sido de alto reconocimiento, pero realmente se hace cada vez más difícil encontrar diversidad o en ocasiones veracidad en dichas marcas.

Bueno a donde iba, así que realmente se hace complejo optar por productos desde la perspectiva de responsabilidad, y finalmente aquí viene el famoso GREENWASHING, si aquel en el que solo hay que usar ciertas palabras para asociar un producto a un atributo ambiental o social, famosos eco, verdes, amigables, humanos… pero que carecen de evidencias transparentes o trazables para verificar su veracidad, también nos puede llevar al consumidor a invertir en empresas que no están siendo 100% o al menos más responsables.

Ah sí, hablemos de las certificaciones, claramente una tercera parte que verifica y certifica el cumplimiento de estándares, es un gran aporte que con un sello resume e identifica productos o servicios más comprometidos. Claramente esto puede ayudar, pero veamos mi reflexión al respecto. Por un lado, existe un alto costo en estos estándares, así que empresas pequeñas o productores medianos pueden verse excluidos de estas identificaciones, aunque cumplan con dichos estándares, eso podría llevar a una baja competitividad. Por otro lado, entender qué estándares y validaciones tienen los productos o servicios bajo un sello, requiere un poco de investigación y lectura, que a veces el consumidor puede obviar o simplificar. Así que no necesariamente contar con ciertos sellos, garantiza una opción integralmente sostenible, trabajo justo, equidad de género, entre otros temas pueden verse excluidos de algunas verificaciones que se enfocan  en lo orgánico, o lo orgánico verse excluido de algunos sellos que se enfocan en la calidad. Así, que es más costoso para una empresa certificarse en su proceso integral de sostenibilidad y pueden existir productos Carbono Neutro, tan famoso actualmente por el cambio climático, que finalmente no están contribuyendo con el desarrollo de comunidades. Quiero ser clara al respecto, soy un fiel ambientalista, creyente del cambio climático y me gusta abogar por una economía baja en carbono, pero si me venden un producto de bajo carbono que no garantiza al menos el derecho al trabajo justo, considero que no estoy aclamando por una justicia ambiental, porque creo fervientemente que los humanos somos parte de la naturaleza, y que finalmente un ambientalismo sin humanidad no es ambientalismo.

Por ello, he reflexionado profundamente sobre qué puedo hacer para ser una consumidora más sostenible, en esta tarea me encuentro, a veces puedo ser exitosa encontrando productos óptimos, y otras veces fracasar al no encontrar opciones claras o dentro de mi presupuesto. Por ello, está naciendo Conexion2030, esta idea que nace hoy, y que en su fase semilla desea explorar la mejor ruta de acción, surge de una convicción que tengo de que en un futuro cercano los consumidores podremos entender de una forma más contextualizada, real, trazable, y científica, la sostenibilidad de productos y servicios, y las empresas encontrarán herramientas para comunicar de forma trasparente y actualizada, qué las hace sostenible. Estoy iniciando este sueño, que nace principalmente de mi falta de claridad y de mi necesidad de aportar a una economía azul, como motor capaz de promover el desarrollo sostenible a partir de un consumo responsable, para conocer, definir, compartir y acceder a acciones que nos permitan crear un lenguaje global, claro y traducir la sostenibilidad al consumidor de forma transparente y trazable. Este sueño empieza, ¿a dónde irá? aún no sé exactamente, tengo un mapa inicial que iré compartiendo poco a poco, pero que requiere para esta fase de su colaboración para entendernos mejor. Así que bienvenidos a Conexión 2030, y espero me acompañen para ver crecer con esperanza, compromiso y proactividad esta meta que he trazado, ser una consumidora resposnable.

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