Odisea Espacial, la nueva frontera de la sostenibilidad

marzo 16, 2020

En agosto del año 2019, se reportó por primera vez un crimen en el espacio, más allá de los fundamentos del acto, los titulares señalaban certeramente ¿QUIÉN JUZGA AL ASTRONAUTA? Paralelamente, el Amazonas sufre una de sus peores crisis de conservación en el siglo XXI: los incendios causados principalmente por una pérdida del blindaje de protección resultante de políticas de estado, y que hoy arrasan con años de esfuerzo de protección.

Y estarán pensando ¿qué tiene que ver la Luna con la jungla? La pregunta ¿quién debe juzgar el crimen cometido al espacio? Nos abre a la humanidad la necesidad de una reflexión sobre la perspectiva necesaria para resolver los problemas de la tierra y seguir esta exploración del infinito más allá de este planeta.

La migración del ser humano en tiempos de la colonización, la llegada del colono, que iba apropiándose de la tierra del “nuevo mundo”, orientado principalmente por los reinatos de dicha época, que ignoraron, desplazaron y se apropiaron de la tierra de otros en el nombre de la conquista del continente salvaje americano, mientras iban poniendo las banderas de cada reinato y definiendo las nuevas fronteras que se fueron moldeando a través de las batallas de independencia, así el croquis de un continente se divide en los estados que hoy dirigen políticas que afectan directamente ecosistemas que superan dichas fronteras.

Alrededor del 60% del Amazonas se encuentra dentro de la frontera política administrativa de Brasil, mientras el resto se divide entre otros países que incluyen a Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa, y Surinam. Su conservación depende en gran parte de un acuerdo multilateral, que debería incluir políticas más claras y contundentes y que se definen en niveles supra-territoriales para blindar este territorio y protegerlo, ello, requiere de una estructura que supera la administración estatal, una que integra y no divide.

Es la visión del territorio, como se conquista y como se moldea, la que me lleva a tratar de levantar la pregunta que creo, más que cómica, es una profunda cuestión que la humanidad debe hacerse antes de continuar en la búsqueda de esta nueva frontera espacial, ¿Quién debe juzgar a la astronauta?, porque en esa interrogativa, yace toda una perspectiva de como la humanidad afrontará la propiedad del vasto espacio, la luna, marte, y como el puente a esa expansión no puede ser el mismo que nos ha llevado a consolidar las fronteras con que hoy se dibuja el mapamundi y que ponen en riego hoy en día la permanencia de nuestra especie.

El espacio, y llegar a él, requiere de una nueva institucionalidad y estructura mental, una que aprenda de los errores y aprendizajes de cómo hemos administrado nuestro territorio. Y esa nueva perspectiva debe funcionar HOY acá, en nuestra tierra. Si nos vamos en conquista de nuevos planetas, ¿cómo llegaremos a ellos? Como naciones que compiten y marcan su territorio o como una humanidad consciente, capaz de integrarse y respetar quien sabe que nuevas formas de vida, espacios, territorios, sin diezmarlos según el orden de llegada, si no comprendiendo su funcionalidad y estructura y trabajando a favor de las mismas.

Y pareciera loco pensar en tratar de levantar o responder esta pregunta, pero bajo el sistema mental actual, en el que dividimos a uno de los principales ecosistemas del mundo a través de políticas fragmentadas, supeditando su conservación a las capacidades divididas y a los intereses individuales, sin entender que toda la estructura ecológica debe ser integrada y conservada bajo lineamientos compartidos, que permitan orientar a sus ocupantes bajo unas directrices que superen los intereses locales, y logren incluir el interés superior de protección y beneficio común para todos los seres existentes en este planeta, no quiero imaginar el caos de ocupación de esta frontera mayor que ocupa el espacio.

Así, que si coincidencialmente el primer crimen del espacio sucedió cuando se revela el crimen a nuestra selva amazónica, la reflexión cabe, especialmente cuando la carrera al espacio está más activa, pero también, cuando nuestro planeta nos está señalando claramente nuestras falencias como especie, que como organismo colonizador y conquistador hace más daño y destruye, requiriendo que realmente reconstruyamos esa visión de cómo deseamos integrarnos al territorio para seguir ya no en “conquista” del espacio, sino alcanzar la integración con el mismo, y resolvamos dicha cuestión en la primer frontera que nos llama a hacerlo, la que se encuentra dentro de nuestro planeta tierra.

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