SOBRE LA SUSTENTABILIDAD Y EL TERRITORIO

mayo 19, 2020

Quiero compartir en esta ocasión algunas reflexiones sobre la sustentabilidad y su implementación a escala territorio.

Para ello, he decidido abordar dos temas para presentar esta reflexión.

TEMA 1: El Turismo a través de su cadena de valor.

Actualmente, la crisis COVID 19 ha cerrado las puertas de los destinos y enfrenta un gran reto, ganar la confianza del turista y sus comunidades anfitrionas. Pero esta confianza, más allá de los esfuerzos e implementación de protocolos por empresa, requiere la colaboración y unión de la cadena de valor turística que se desarrolla en cada territorio. Trabajando con la sostenibilidad turística, siempre ha aparecido el llamado de que el turismo no puede desarrollarse de forma individual, todo lo contrario, las experiencias competitivas y sostenibles requieren del entendimiento y encadenamiento de los eslabones que se distribuyen a través de un destino para agregar valor. Hoy, más que nunca, debemos acercarnos a este enfoque si queremos blindar a las comunidades anfitrionas, asegurar la salud de los empleados y ofrecer suficientes condiciones a los visitantes para garantizar el menor riesgo en su salud.  En este punto, llamo la atención de que los protocolos de bioseguridad que ha anunciado la presidencia de Colombia, pero que aún no conozco para profundizar en este tema, están incluyendo esta cadena al mencionar protocolos para los atractivos. Por ello, es necesario, que el trabajo de apropiación, implementación, verificación y mejora de estos protocolos no queden solamente en responsabilidad individual de cada empresa o atractivo, sino todo lo contrario, que exista una COLABORACIÓN honesta, transparente y eficiente, que permita asegurar la cadena de valor a través de cada eslabón. Para ello, es necesario que además de aplicar los protocolos, cada comunidad pública-privada-social trabaje en apropiar las medidas sugeridas, evaluando además las vulnerabilidades a través de toda la cadena para complementar, reforzar y APOYAR aquellos eslabones más débiles. El  escenario POST COVID no será competitivo a escala empresa, si no a escala territorio, optar por que la gente se quede más tiempo en un mismo lugar, ofrecer actividades seguras, y agregar valor a las experiencias permitirá el resurgir del turismo en muchos destinos, pero para ello, hay que asegurar que todos hagan su labor, cada punto debe ser un foco, no de infección, sino de protección, primero para sí mismo y luego para los demás. Este trabajo requiere que haya transferencia de recursos de grandes a pequeños o de más aptos a menos aptos, no vale excluir, sino todo lo contrario incluir, porque precisamente se requiere multiplicar alternativas que permitan también reducir las densidades de visita a ciertos puntos, así que se requiere de más opciones, y más opciones requiere de más apoyo. Cada empresa y eslabón, están en responsabilidad de recibir y entregar un turista sano al siguiente punto de la cadena, pero además, cada destino tiene la responsabilidad de recibir y entregar un turista sano al siguiente destino. La vida, la salud, la seguridad de cada población depende de la responsabilidad compartida a todas las escalas.

Por ello, el llamado a través de esta reflexión, es que cada destino trabaje de forma colaborativa, y entendamos, que en este caso, una omisión, mala interpretación o falla, representa un gran riesgo para toda una comunidad. El blindaje de la cadena solo puede darse trabajando en cadena. Así mismo, es importante integrar actores de control, normativos y facilitadores que apoyen en la validación, monitoreo y adaptación de las medidas, en este punto, recalco la necesidad e incluir las aseguradoras y ARLs. Estas iniciativas no deben tener un enfoque de castigo o miedo, si no de cuidado y valor por la vida. Así mismo, es necesario que cada destino evalúe sus atractivos, sus vulnerabilidades y establezca las medidas necesarias para asegurar no solo su uso seguro, pero además una distribución equitativa de los beneficios. Esta es una ventana de oportunidad para que muchos destinos consoliden aquello que siempre hemos soñado, la creación de cadenas de valor turísticas sostenibles, y entender por fin que el turismo se expresa a través de experiencias que se ofrecen de forma auténtica y diferenciada cuando se trabaja de forma colaborativa. Por último, resaltar también, que cada destino es responsable al 100% de su cuidado, pero que igualmente cada viajero es 100% responsable de su salud y la salud de los demás, y que las principales campañas asociadas a la recuperación del turismo, deben resaltar y educar al viajero para que por fin nos volvamos cogestores del cuidado de los destinos que visitamos, y que entendamos que somos completamente responsables de conocer, verificar y exigir las acciones requeridas, así como evitar aquellos sitios de alto riesgo y actuar de forma tal que nos cuidemos pero que también cuidemos las comunidades que nos reciben.

TEMA 2: El territorio debe pagar el costo de la sostenibilidad de los productos y servicios no el consumidor final

En este tema deseo abordar otra perspectiva que últimamente me llama. La oferta de bienes y servicios sostenibles, usualmente requieren de una certificación o sello, que por un lado es altamente costoso para escalas medianas y pequeñas, y por el otro, representa al consumidor final usualmente un costo mayor, siendo un atributo excluyente del mercado. Pero muchos de estos productos y servicios contribuyen al  balance positivo de los territorios cuando se desarrollan efectivamente. Por ejemplo, la minimización de cargas contaminantes, la minimización en demanda de agua, la empleabilidad justa y equitativa, la protección de servicios ambientales, son factores que aún no se logran valorar y llevar a un pago o compensación que permita a estos productos y servicios acceder de forma más equitativa a los mercados. Así, los territorios, según las escalas de producción y beneficios de productos y servicios, pueden promover mediante un marco tributario transparente y efectivo, y/o a través de un sistema real de compensación ambiental, oportunidades para que estos productos y servicios lleguen a los mercados a precios más competitivos, no solo para competir, sino para permitir a segmentos sociales de menor capacidad adquisitiva ser parte de este grupo de consumidores.

Así, estudiar en la escala de cada territorio que sistemas productivos o servicios están estableciéndose con base en prácticas sustentables (sociales, culturales y ambientales) y evaluar de forma conjunta beneficios tributarios, acceso a bolsas de inversión preferenciales, apoyo con recursos, que se pueden financiar por un lado en la reducción de impuestos, y/o mediante la creación de bolsas de inversión alimentadas con los impuestos ambientales a empresas que contaminan o con reinversiones de costos evitados por estas prácticas (ejemplo: costos por tratamiento de aguas residuales o de residuos sólidos), por un lado podría llevar a mejorar el mercado consumidor de estos productos, y por el otro incentivar a otros a a replicar estos medios de producción. Así, la producción y consumo sostenible puede volverse un derecho humano, más que un privilegio del mercado y no desincentivar al consumidor por productos y servicios más costosos, si no incentivarlo y mejorar su calidad de vida.

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